Quien visita la ciudad de Zagreb, la capital de Croacia, tendrá la oportunidad de visitar un sinfín de museos. Algunos cuentan la historia del país, otros se centran en diferentes formas y estilos del arte. Durante mi viaje a la ciudad, descubrí un museo cuyo nombre me pareció muy peculiar y me llamó mucho la atención, el Museo de las Relaciones Rotas (Museum of Broken Relationships). Mi pregunta, por supuesto, fue “¿cuál es exactamente el tema de este museo?”

La idea la tuvieron los croatas Olinka Vistica y Drazen Grubisic, cuando terminaron su relación. Empezaron con exposiciones itinerantes, y hoy el museo está abrigado en una pequeña casa cerca de la iglesia de San Marcos. Los objetos en exposición fueron donados por personas de todo el mundo, cuyas relaciones afectivas también al fin. Los objetos son sencillos, cosas del día a día, pero de gran valor emocional a los que los han donado. Sin embargo, lo que los convierte en algo muy especial son las historias acompañan a cada uno. Son historias de amor, traición, lujuria, ternura y la decepción.

Durante mi visita al museo, prácticamente pude “vivir” cada una de las historias de amor y pérdida allí expuesta de anónima. Todo esto son de (buenas) canciones románticas, el telón de fondo perfecto para vivir del dolor amoroso de los otros. Por si estás curioso, comparto un par de ellos con vosotros.

Un Kit de Afeitado – 1987-1996, Croacia
 Ella compró el kit de afeitar para mi cumpleaños.
Hace tiempo que no uso, pero lo mantuve
como un recuerdo. Nuestro amor era intenso
e intentamos romper la relación algunas veces. Ella tenía
17 años cuando nos conocimos, yo 27 y
estaba casado, con tres hijos. Cortamos la relación 
después 10 años, pero el amor que todavía siento es 
tan fuerte como lo era entonces. Mientras tanto
ella se casó y tuvo una hija. Espero que ella
no me quiera más. Espero que ella no sepa que
es la UNICA persona que he querido en toda mi vida”.

“Un Cinturón Masculino – 2003-2006, San Francisco, California
El hombre de mis sueños nunca existió, hasta que un día lo encontrè.
Nuestra relación era comandada por nuestra pasión carnal. 
Él era un amante excepcional, espectacular.
Este artículo puede no ser el más interesante, pero las circunstancias
en las que cayó en mis manos… Oh, ¡Dios mío! Él me llamó
por teléfono durante la madrugada, pues quería mostrarme algo.
Conduje durante más de una hora para recogerlo y fuimos a ver
una lluvia de meteoritos… ¡en un patio de recreo! Apenas 
aparqué el coche, él me miró fijamente
y dijo: “sígueme. Y quítate la ropa”. Dejamos el coche
en esta cálida noche de verano, tirando la ropa
por todos los lados. Hicimos locuras en el banco de un
parque con el cielo en llamas… todo estaba en llamas,
y no me refiero a la lluvia de meteoritos.
A los pocos días encontré en la cinta en la parte 
de atrás de mi coche. Ahora se lo regalo como
un gesto de gratitud por las veces que él me hizo
sentir viva. Una semana pasada esa noche,
él se fue de la ciudad y nos vimos poco después. Nunca tuve
la oportunidad de decirle que le quería, pero al

menos todos los que lean este testimonio ahora lo saben”.

Si estos objetos y sus relatos despertaron tu curiosidad, el museo, que en 2012 fue galardonado con el premio Kenneth Hudson por su innovación, tiene unos 700 objetos igualmente interesantes, con historias conmovedoras. Ahora, si has terminado una relación recientemente ¿qué tal librarte de los fantasmas de tu ex haciendo una donación al museo? 🙂

¿Te gustó este artículo? Entonces sigue nuestra página en Facebook (facebook.com/viajeconpedro) y no te pierdas los próximos posts

Otros Posts:
– Omán, Un Gran Regalo