Cuando les dije a mis amigos que iba a celebrar mi cumpleaños en Omán, fue dificil ignorar la manera en que reaccionaron. Preguntas como “¿estás loco?”, “¿y eso dónde está?” “¿no tienes miedo a los terroristas?” fueron algunas de las que tuve que escuchar…
Estas preguntas sólo aumentaron mis ganas de conocer este país poco conocido para la mayoría, tal vez debido a su ubicación relativamente remota, o quizás porque se ha visto ensombrecido por sus vecinos ostentosos del Golfo. El hecho es que esta visita a Omán estuvo dentro de mis planes desde hace tiempo y poder finalmente visitar el país me hizo sentirme tan emocionado como un niño con zapatos nuevos.
Lo que inicialmente me llamó la atención sobre el pais fue su popular reminiscencia a la “antigua Arabia”, algo que no había visto en otros países árabes, como Jordania, Marruecos o Túnez. Además, un día hace años vi en la portada de una revista de turismo una foto de pescadores trayendo de vuelta sus capturas al puerto de Mascate y eso aumentó mis ganas de conocer el país.
Gracias a su Jefe de Estado, el sultán Qaboos, que heredó un país en ruinas después de derrocar a su padre Said bin Taimur en 1970, el país cuenta con un sistema educativo envidiable y tiene una infraestructura por la que la mayoría de las naciones se pelearían. Hoy en día, su industria turística está en plena expansión y el país cuenta con algunos de los más lujosos hoteles y resorts del Medio Oriente.
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| El paseo marítimo de Muttrah, en Mascate |
Los omaníes, aunque descendientes de varias tribus distintas, están muy orgullosos del progreso realizado por su país desde la década de los setenta. Son gente muy amable y tolerante, que se complace en ayudar a los turistas – algo que personalmente pude experimentar en innumerables ocasiones durante mi visita.
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| Vendedor en el zoco de Nizwa |
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| Rumbo a Jebel Shams, la “montaña del sol” |
Omán cuenta con varias atracciones, incluyendo cientos de fortalezas históricas situadas a lo largo de la costa y en el interior, que fueron construidas como defensas. La propia Mascate, cuenta con varias de ellas y la más destacada, por su ubicación en el paseo marítimo, es la Fortaleza de Muttrah, construida por los portugueses en el siglo XVII. En el interior, uno no puede dejar de visitar las fortalezas de Nakha y Bakhla. También llaman la atención las montañas escarpadas de los wadis y las dunas de su desierto. A pesar de eso, lo que hoy en día lleva a los turistas al país son sus miles de kilómetros de playas, algunas desiertas, otras hogar de grandes hoteles de lujo.
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| Disfrutando de la hospitalidad omaní |
Mi Omán abarca las fortalezas, las playas y el tranquilo paseo marítimo de Mascate asi como el zoco de la antigua capital Nizwa y las rutas que nos llevan a Jebel Shams, la montaña más alta del país. Pero son los omaníes con su hospitalidad y amabilidad los que hicieron que mi viaje fuera realmente inolvidable. Gracias a ellos mi último cumpleaños fue uno de los más especiales hasta ahora.










