Foto: Cedrik Strahm
A principios de este mes en reportaje en el periódico británico The Telegraph relató que, entre cualquier experiencia o actividad relacionada con los viajes, la que los británicos más desean es ver la aurora boreal. Resulta que no sólo los británicos quieren verlo, pero también Juan, María, José .. y Pedro.
Sí, hace años que, como cualquiera, sueño ver la aurora boreal y por fin llegó mi turno. Pero antes de contaros mi experiencia:

¿QUE ES LA AURORA BOREAL?

Este fenómeno luminoso que sucede cerca del polo norte y es visible en regiones como Escandinavia, Alaska, el norte de Canadá y el norte de Rusia, es causado por el impacto de las partículas de cargas de energía canalizadas por el campo magnético de la Tierra. Su contraparte en el polo sur se llama aurora australis.

MI BÚSQUEDA DE AURORA

A principios de enero, fui a pasar un fin de semana en Islandia con el principal objetivo de ver la Aurora. Aunque ella fue vista hace poco en la capital Reykjavik, la probabilidad de verla en ciudades es pequeña por cuenta de la iluminación, y por ello se suele ir al campo a verla.

Otro punto importante es que no hay garantías de que uno la va a ver, pues eso depende de las condiciones climáticas y también de suerte. Sí, porque incluso en las noches de cielo despejado, es posible que Aurora no aparezca – será temperamental, ¿a lo mejor?  Incluso ese día que me encontraba yo allí, no sabía yo qué iba a hacer por la noche, pues había llovido todo el día. Al final  recibí una llamada de la compañía confirmando que el tour iba a salir y pronto vinieron a mi hotel a recogerme.

Salimos a las afueras Reykjavik casi tres autobuses llenos, y después de una media hora nos aparcamos en una zona en el campo. Había turistas por todas partes, todos ansiosos por ver en el cielo el  silencioso baile de luces de Aurora. Y, por supuesto, la queríamos ver durante el mayor tiempo posible, porque cuando ella nos prestigia con su presencia, puede que esté solo unos minutos o horas y horas bailando, posando para las cámaras – ¡y esta noche todos llevábamos nuestras cámaras!

Estuvimos esperando una media hora, pero nada. Luego fuimos a otra zona, y de otra veztodos bajamos del bus con nuestras cámaras y trípodes. Nos fijamos en el cielo oscuro de esta región polar, esperando el momento en que las luces verdosas alumbraran nuestras caras heladas. Pero otra vez en vano. Algunas nubes empezaron a cubrir el cielo y empezamos a aceptar el hecho de que la estrella de la noche no quería venir al escenario.

Pero he pagado para ver el show – pensé yo. Y otra vez volvimos al autocar. Dos de ellos regresaron a Reykjavík. Sin embargo, nuestro conductor, que siempre estaba en el teléfono con la gente del barrio, fue amable para preguntarnos si queríamos seguir intentando o volver a la ciudad. Preferimos ir en búsqueda de Aurora en otros lugares.

Fuimos a una zona cercana al aeropuerto de Keflavik y bajamos de nuevo con nuestra parafernalia. De repente, una luz pálida, casi imperceptible, apareció en el cielo. ¿Aurora? Después de unos segundos se evanesció y nos quedamos allí, aprensivos. La luz luego volvió, un poco más fuerte, y algunos turistas empezaron a sacar tomar fotos con flash, lo que enfureció a aquellos con sentido común.

En pocos minutos desapareció de nuevo y tras quince tensos minutos de espera, mientras una gruesa capa de nubes cubría el cielo, que resignarnos al hecho de que no volveríamos a verla. Uno de los turistas, que tenía un cámara de altísima calidad, logró capturar una imagen más impresionante de lo que pudimos ver a ojo desnudo.

Aurora boreal en Islandia. (Foto: Foss Hotels)
Desafortunadamente no fue en esa ocasión que pude sacar fotos tan buenas como las que ilustran este artículo. ¡Mi búsqueda no ha terminado todavía!

EL PASEO

Varias empresas ofrecen diferentes tipos de recorrido de la aurora boreal, desde sencillos como el que hice, a otros incluyendo hotel, spa y otras giros por todo el país. Compré mi billete con Reykjavik Excursions, que costó 5.400 coronas islandesas (€35, USD48) y el tour de tres horas fue en un autocar para unas 40 personas con wifi gratis. Te recogen en tu hotel y te dejan en el centro de la ciudad. Es importante que hagas el paseo lo cuanto antes, pues si no ves el fenómeno una noche, puedes volver otra vez. Otra empresa que hace el mismo recurrido es Islandia Tours, que ofrece servicios y precios similares.
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