Y allí me encontraba yo, admirando las aguas verde-esmeralda en el fondo de ese pozo. Su color era exactamente como yo había visto en una revista la semana anterior. Mejor aún, esta parada inesperada convirtió el momento aquél en algo muy especial.
Mis amigos omaníes, que iban conduciendo, decidieron parar en el Sumidero de Bimah, que se encuentra en el pequeño parque Hawiyat Najm, cerca de la autopista que une Mascate a la ciudad de Sur, y a sólo 600 metros de una bonita playa. El sumidero, que es conocido por los omaníes como Bait al-Afreet, mide 40 metros de ancho y su piscina natural está a 20 metros de la superficie.
Una semana antes de hacer este paseo, me encontraba yo en mi hotel en Mascate mirando fotos del sitio en una revista, y me sentía un poco triste por (otra vez) no tener tiempo de visitarlo. De manera que, cuando nos detuvimos allí, sin que me avisaran ellos, me puse en éxtasis. Nos fijamos en el verde de la piscina natural por un tiempo, mientras otros omaníes saltaban en el água, sus voces haciendo econ en contra la pared.¡Me dió ganas de hacer lo mismo!
Bajamos la escalera que lleva al fondo del sumidero. Era todavía temprano, sobre las nueve de la mañana, y aunque sólo estuviéramos fuera del aire acondicionado del coche por pocos minutos, el calor del verano en el desierto me hacía sudar me quemaba la piel. El agua parecía fresca, y pese a que no sea un buen nadador, yo estaba decidido a tomar un baño allí. Mientras bajábamos las escaleras, mi amigo me explicó que el pozo “fue creado por un pedazo de la luna que cayó, abriendo el agujero, y el agua de mar se vino de abajo”.
Mis amigos se negaron a nadar, así que me quité la ropa, sentí la temperatura del agua con la punta de los pies, y salté en el agua fresquita. Después de unos segundos, me di cuenta de que los pececillos empezaron a morderme los pies. Me hizo cosquillas y pronto vi que eran famosos peces pedicuras, ampliamente utilizados en los spas orientales. ¡Estupendo! No sólo estaba yo nadando en una piscina natural de ensueño, y además, los peces me estaban comiendo la piel muerta de los pies. No está mal, ¿verdad?
Mientras nadaba, los jóvenes omaníes seguían saltando en el agua profunda, y una familia de hindúes se acomodaba entre las rocas. Estuvimos allí durante aproximadamente una hora, y luego fuimos a la playa cercana. El calor y la claridad eran tan intensos que apenas podía mantener los ojos abiertos sin gafas de sol. La playa de rocas era preciosa, pero no me atreví a entrar en el agua, la corriente era bastante violenta.
Pronto volvimos al coche, y me acordé de la explicación que me dió mi amigo, para la existencia del sumidero. Por supuesto, ella estaba basada en creencias antiguas, pero la verdad es que el Sumidero de Bimah fue creado por la erosión, al igual que con muchos otros sumideros alrededor del mundo. Pero para mí, eso lo hace todavía más especial, pues a pesar de que es sólo “otro” sumidero, está considerado como uno de los más bellos del mundo.
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INFORMACIONES PRACTICAS
Ubicación: El Sumidero de Bimah está situado a 48 km de la ciudad de Sur, cerca de la carretera que la une a la capital, Mascate . Es una parada muy altamente recomendada para quien visita los oasis de la región de Sharqiyah.
Cómo llegar: No hay transporte público. Necesitas tu propio coche, o contratarle a un taxista en Sur o Mascate.
Infraestructura: El pequeño parque es muy popular entre las familias omaníes para hacer picnic, pero no hay bar ni restaurante. Tienes que traer tu propia comida y mucha agua. El lugar tiene aseos, que son relativamente limpios.
Entrada: La entrada es grátis
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