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| La Torre de la Liberación |
Mi segundo día en la Ciudad de Kuwait comenzó bastante tarde, pues estuve trabajando en el ordenador hasta muy tarde la noche anterior. Pero aún así pude disfrutar mucho del día. Al salir del hotel, fui a comer en el zoco. Allí me encontré con Ahmed, uno de los egipcios que conocí el día anterior. No sólo me recomendó donde comer, pero al final me llevó a un pequeño restaurante allí, donde comimos juntos. Pedimos una ftaier, una mezcla entre pizza y una tortilla rellena de carne, pimientos y cebolla, que estaba riquísimo. Desde allí, quería ir a visitar la Torre de la Liberación, de la cual estuve sacando fotos el día anterior. Aunque la guía Lonely Planet dice que es posible subir a la torre, hoy ya no es el caso, lo cual fue realmente una pena, pues la vista tiene que ser espectacular. Así que por el momento no se puede subir ni en la Torre de la Liberación, ni en las Torres del Kuwait. ¡Lástima!
A estas horas, la temperatura había alcanzado los 45 grados y era imposible estar fuera paseando. Fui en busca de sombra y aire acondicionado en el 360 Mall, un centro comercial muy pomposo, y supuestamente el más chic de la ciudad, con las más famosas tiendas de diseñadores, buenos restaurantes y un hermoso jardín vertical. Los precios aquí son muy caros, y lo recomiendo como un lugar para pasear, ya que la mayoría de las tiendas de allí las puedes encontrar en otros países o mismo en Madrid, Barcelona, Buenos Aires, con precios muchísimo más bajos.
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| El Palacio Seif |
Más tarde, cuando la temperatura había bajado un poco, fui a la Gran Mezquita, que está en la Avenida Arabian Gulf. La visita tiene que ser programada por lo menos con un día de antelación (teléfono 2418447/8). Aunque parezca pequeña, la mezquita ocupa una superficie de 45.000 metros cuadrados y la propia ella misma tiene 20.000 metros cuadrados y capacidad para diez mil hombres y 950 mujeres en una habitación separada. Mi guía, cuyo nombre lamentablemente no me acuerdo, estaba muy bien informado, era muy agradable, un poco chistoso, y me explicó todo en detalle. Las mujeres tienen que llevar ponerse hijab – el velo – y abaya, una especie de vestido largo que cubra los brazos y las piernas. Frente a la Gran Mezquita se encuentra el impresionante Palacio Seif, construido en 1896. Aunque no esté abierto para visitas, vale la pena echar una breve parada para admirar los detalles de esta enorme construcción.
Desde allí, seguí caminando hacia el Museo Nacional de Kuwait, que tiene su propio planetario y se encuentra también en la misma avenida. El museo cierra a las 7 de la tarde, y justo cuando llegué allí una hora antes del cierre, decidí no entrar y visitarlo al día siguiente.
Como el hambre ya estaba dando paso, fui a cenar a un restaurante italiano llamado Signor Sassi, casi al lado de las Torres de Kuwait y muy cerca de mi hotel. El servicio era bueno y mi plato de camarones picantes con salsa de ajo y vino blanco estaba para lamerse el plato de tan bueno.
Después de la cena, y como no hay bares para salir por la noche, llegó el momento de regresar al hotel y trabajar un poco. Al final, ¡no sólo de pasear vive el hombre!
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