Un lugar donde, por más que parezca raro, los nativos son una minoría. Herederos de una civilización antigua, una tradición musulmana fuerte y conservadora, pero que con la descubierta del negro hace algunas décadas se hicieron ricos. Muy ricos.
La bandera de Kuwait, muy similar a la de otros países de la región
La verdad es que poco se sabe sobre el Kuwait, además del hecho de que fue invadido por el Irak de Saddam Hussein en agosto de 1990. Pero hoy en día no hay signos de esta época en la que la población estuvo amenazada de extinción. Hoy lo que se ve es una tierra próspera, rascacielos de diseño audaz y un pueblo que vive en una realidad con la que muchos sueñan, pero que muy pocos la alcanzan. Una razón por la que pocas visita Kuwait, es el hecho de que el país sólo ofrecen visa de turista para un número limitado de países – la gran mayoría de la Unión Europea. El proceso para países de Latino América, por ejemplo, es complicado, y la mejor opción es la visa de negocios. Ésta, por su vez, requiere una carta de invitación de una empresa en el país.
El jefe de Estado es el jeque Sabah Al-Ahmad Al-Jaber Al- Sabah, quien ha estado en el poder desde 2006. En el 2012 él disolvió el Parlamento, después que éste empezó a exigir más independencia, un reflejo de la Primavera Árabe. Hablando de la primavera árabe, no hubo ningún conflicto en el país, que en realidad es extremadamente seguro.
Todo el territorio es un desierto y limita con Arabia Saudita, Irak y está bañado Golfo Pérsico. Curiosamente, a pesar de 17,820 km², Kuwait es considerado una ciudad-estado, pues además de la capital, la Ciudad de Kuwait, sólo hay una media docena de pueblecitos en el desierto.
La Gran Mezquita (Fuente: Aware Center)
La Ciudad de Kuwait cuenta con hermosas playas de aguas verdes y cálidas, pero no son muy frecuentadas por los kuwaitíes – escenas como las que se ve en las playas de la Costa del Sol o Cancún son lógicamente inimaginables por aquí. También hay algunos museos interesantes, como el Museo Nacional, que tiene su propio planetario, y el zoco, un bazar típico de los países árabes y musulmanes,  donde uno tiene la oportunidad de ver la vida como realmente es.
Cuando le pregunté a un amigo de allí qué había que hacer en la ciudad, la respuesta que me dio fue “visita el centro comercial X, el centro comercial Y y el centro comercial Z”. Pero en realidad Kuwait ofrece otras atracciones, no solo centros de compras.

Por ser un país muy rico debido a sus grandes reservas de petróleo, hay muchos puestos de trabajo a los que los kuwaitíes no se vayn a someter. Por eso, la gran mayoría de la población es extranjera. Kuwaitíes comprenden sólo el 45% de la población. Muchos de esos extranjeros son árabes, la mayoría egipcios, pero también hay un gran número de filipinos e hindúes que suministran la mano de obra de baja calificación, como taxistas, empleados de tiendas y dependientas. La otra parte de la población es de Europa y América del Norte, que cubre la demanda de médicos, ingenieros y otras ofertas de trabajo más especializados.

La moneda local es el dinar kuwaití (KWD o KD), cuyo cambio en este momento (octubre 2013) es €2.60, US$3,60 por un 1KD. El costo de vida también es muy alto, y para turistas no hay hoteles económicos. Hostales, ¡ni pensar!

La playa de la Marina, con el Hotel Missoni al fondo

Pese al alto costo de vida, y aunque sea una ciudad-estado donde los nativos sólo piensan en centros comerciales, sigo pensando que vale la pena conocer Kuwait. ¿Por qué? Bueno, mi respuesta a esa pregunta es más pseudo-filosófica que objetiva. Pero si digo que es porque el mundo es muy pequeño y nosotros, en nuestra pequeñez, lo convirtió en algo gigantesco e inalcanzable, ¿me entiendes? Por supuesto, hay muchos otros países árabes con más atractivos que Kuwait. Pero si eres uno de los afortunados cuyo trabajo te manda allí, no pienses dos veces . ¡Ve! 😀

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